Agra, la ciudad del Taj Mahal
Han pasado ya varios meses desde que deje la India, ese intrigante, diferente, apasionante País, donde todo es de otra forma, todo se valora de otro modo, incluso la vida, ventaja para muchos de ellos, que según sus religiones no están más que en una de sus vidas.
Hoy hablare de Agra, y del Taj Mahal, la primera no dejaria de ser una ciudad India sin más, con su apasionante forma de vida a ojos de cualquier persona que no sea de allí, donde en una calle tienes que ir sorteando bicicletas, tuc-tuc, vacas, elefantes, camellos, etc, etc, pero que tiene ese punto singular, ese lugar soñado como es el Taj Mahal!!
Normalmente al Taj Mahal se llega en algún carromato tirado por caballos desde un entorno próximo de unos 2 ó 3 kilometros, entras a un recinto fortificado tras sortear una puerta y te encuentras con un camino de no más de 5 minutos hasta una inmensa plaza donde desembocan varios caminos similares desde otros 2 puntos, y en uno de los laterales tenemos una puertecita que se va agrandando poco a poco conforme nos acercamos a ella, y que esconde detrás ese tesoro llamado Taj Mahal, que hasta ese momento ha estado prohibido para nuestra vista, hasta en ese detalle destila magia este lugar.
Un consejo... visitarlo por la tarde, conforme va atardeciendo podemos ir observando como ese marmol va haciendo guiños a nuestra vista, transformándo poco a poco esas tonalidades que vamos guardando en nuestras retinas conforme la noche va llegando; otro, no ir con prisas, pasear, descubrir ese panteón levantado al amor en ese paraje singular con el vacio al fondo, ese fondo donde tuvo que haberse construido otro panteón igual, que sólo existio en la mente de esa persona que lo ídeo, y en la bondad de su hija que permitio que lo disfrutase junto a su amada.
